Inicio Taller de Potenciación del lenguaje

La madre y el padre son los primeros maestros que tiene un niño. A los 4-8 meses los bebés empiezan a balbucear, que es un sonido producido de forma casual. Más tarde, de 8 a 12 meses, el sonido de su propia voz le refuerza y entonces prueba y experimenta. El niño, al escuchar al adulto, como todavía no puede imitar su voz, responde con el sonido más parecido. Por ejemplo: pa y su mamá dice papá. Ya aparece la intencionalidad.

Cuando una mamá abraza a su hijo, le sonríe y le habla, provoca en él arrullos, gorjeos y otras expresiones prelingüísticas. Los sentimientos y la conducta de la madre determinan significativamente el desarrollo lingüístico de sus hijos. Las madres que suelen estar alegres y hablar a sus bebés mientras hacen las tareas habituales, facilitarán la adquisición del lenguaje. Por el contrario, las madres que generalmente están preocupadas, indecisas, tensas o calladas mientras interactúan con sus hijos, podrían causarles retrasos en la adquisición del habla.

Aunque los niños pequeños no puedan hablar, es muy importante que los padres les hablemos mientras les alimentamos o les vestimos, les cambiamos los pañales, jugamos o interactuamos con ellos. Existe una relación significativa entre la calidad del lenguaje que los niños oyen habitualmente y la calidad del lenguaje que hablarán más adelante. Aunque sean pequeños y no puedan decir ni una palabra, es importante que las madres y los padres usen oraciones completas al hablarles. Si los padres suelen hablar como bebés al dirigirse a sus hijos, el desarrollo del lenguaje se verá obstaculizado.

Un mejor desarrollo del lenguaje se fomenta si los padres usan oraciones completas y complejas al interactuar con sus hijos durante los primeros cinco o seis años de vida. La forma en que los padres hablan a sus hijos determinará en su lenguaje y la habilidad que tendrán para comunicarse. Si en casa se habla de manera inadecuada, los niños también lo harán.


Por tanto, los niños que en sus casas están expuestos a un ambiente lingüístico enriquecido y cuyos padres cariñosamente los invitan a hablar serán niños que no solo hablarán con exactitud y claridad, sino que también entenderán lo que sus maestros les digan en la escuela. Cuando lleguen a la edad escolar esos niños estarán listos para aprender a leer, escribir y pensar usando el idioma, porque estarán familiarizados con él y serán capaces de entender el uso de los patrones de lenguaje enriquecido empleado por los maestros.



La calidad del lenguaje oral que los padres dan a sus niños y sus bebés tiene una influencia importante en la adquisición de su lenguaje y consiguiente éxito escolar.

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